Hvar / Islas Paklinski / Šćedro

Hvar / Islas Paklinski / Šćedro

La isla de Hvar se encuentra regularmente en las selecciones mundiales entre los diez lugares más bonitos del mundo para las vacaciones. Además del prestigio, eso resultó en las grandes multitudes de visitantes. El indudable encanto de las murallas de la ciudad, junto con la magnífica arquitectura de las Atarazanas o de uno de los más antiguos teatros comunales de Europa, como también numerosos restaurantes y bares con alta gastronomía encuentran como su contrapunto el grupo de las islas Paklinski (significa infernales en croata) enfrente de Hvar, declaradas paisaje protegido por su especificidad cultural e histórica, y son un destino perfecto para el kayaking.

Ivo Pervan

Por eso es mejor empezar la excursión en kayak desde la ciudad de Hvar rumbo a los catorce islotes que le dejarán sin aliento, y así confirmar por qué todos vuelven a Hvar y por qué las islas Paklinski deberían ser renombradas en Rajski (significa paradisíacas en croata).

Para los que no tienen mucho tiempo a su disposición la puesta del sol desde los kayaks con un paisaje que parece la escena de una película será una experiencia inolvidable, pero luego seguro querrá visitar la mayor cantidad posible de rincones robinsonianos en los islotes de Sv. Klement, Marinkovac o Jerolim y explorar su fondo submarino, que tiene un azul completamente diferente. Por eso no vacile, porque la excursión de medio día, una de las más populares, ofrece la visita a las perlas marinas de Hvar rodeadas por bosques de pinos con una multitud de playas escondidas. Por su estupenda ubicación y por sus playas a tan solo unos diez minutos remando, hasta los menos preparados tendrán la posibilidad de disfrutar de su porción de paraíso. Al rodear el islote de Sv. Jerolim, se rema hasta la isla más grande Marinkovac, y ahí tiene que elegir si quiere seguir explorando las maravillas de la isla o desea relajarse en la playa de la ensenada de Ždrilca con un refresco o deleitar su paladar con alguna de las especialidades en uno de los restaurantes al lado del mar. Eso sería una aventura para recordar si las aguas de esta isla no escondieran otra aventura de varios días. Remando alrededor de la costa meridional de Hvar, dejará detrás los mundialmente conocidos viñedos que llegan hasta el mar, descubrirá las cuevas y acantilados calcáreos, y finalmente llegará hasta el islote de Šćedro, a tan solo siete millas náuticas de la costa de Hvar, donde hace décadas que no hay habitantes permanentes. Pero ya en la Edad Media sus dos ensenadas seguras ofrecían refugio a los domínicos, y las mudas murallas del antiguo monasterio le harán recordar de que en el planeta todavía hay paz «divina» donde tendrá acceso a la naturaleza intacta.