La danza silenciosa de la región de Dalmatinska Zagora

La danza silenciosa de la región de Dalmatinska Zagora

En raras ocasiones, una cultura tradicional cultiva un baile sin acompañamiento de música, por lo que la danza silenciosa de la región dálmata interior, la parte de Dalmacia no costera, realmente merece el título de patrimonio mundial de la UNESCO, porque aunque no hay acompañamiento musical, tenemos mucho que escuchar en esta danza tradicional. Las patadas pesadas pero totalmente rítmicas de los ”opanak”, zapatos tradicionales de cuero, en la pista de baile, son una indicación a los bailarines, quienes pueden ascender hasta veinte, para acelerar o disminuir la velocidad del paso en su movimiento circular, dependiendo de la inspiración. Los saltos que ocasionalmente hace el bailarín, y el cambio de paso, son una atracción especial de esta danza silenciosa mientras que la rueda lenta de bailarines, que en algunas ocasiones puede ser acompañada por el canto tradicional llamado “ojkanje”, en un segundo plano, es también parte del patrimonio intangible protegido, que transforma este tipo de danza en una lujosa exposición de la tradición local.

 

Se cree que la rueda de la ciudad de Vrlika es la más antigua, pero hay varias variaciones, diferentes pasos o figuras, y diferentes nombres, que muestran la expansión de la danza silenciosa en un área más amplia. Los festivales locales de folclore y las ferias tradicionales, las fiestas e incluso las bodas son una oportunidad para una competición amistosa donde cada pueblo puede expresar su versión de la rueda. Aunque no hay parejas clásicas de hombres y mujeres en esta danza, es interesante que todos sean bienvenidos en la rueda, respetando el siguiente orden: un hombre, una mujer, y es común que los bailarines sean exclusivamente hombres o mujeres. El origen de estas distribuciones no está claro, pero tal vez se encuentra en el hecho de que dentro de la danza silenciosa hay espacio incluso para el romance. Es decir, en la época en que esto era una práctica cultural viva, la danza silenciosa se ejecutaba en las celebraciones tradicionales de los santos locales y en las ferias llamadas “dernek”, y el chico que bailaba con la chica y ocasionalmente la introducía en la rueda hacía saber a todos que cortejaba a esa chica, que le pertenecía.

 

Aparte del romance, se cree que la danza silenciosa en realidad apareció como una expresión de protesta contra varios invasores que no permitían el acompañamiento musical a los bailarines, pero también como un signo de la conexión con la tierra árida en el que sobrevivieron. Y como la testarudez es un determinante importante y parte de la tradición de los residentes locales quizás el mejor “habla” la danza silenciosa y sus fuertes golpes con los pies en el suelo.