En Vrbnik se encuentra una de las calles más estrechas del mundo

En Vrbnik se encuentra una de las calles más estrechas del mundo

Estrecho, más estrecho, Klaničić

Cuento de hadas. Es la primera palabra que tendrá en su mente al acercarse de la pequeña ciudad Vrbnik en la isla de Krk. Por la parte de la tierra firme es bordeada de viñas de la variedad de uvas autóctona vrbnička žlahtina, cuyo nombre viene de la palabra eslava «žlahten», que quiere decir noble y el ambiente perfecto de este escenario es completado por el mar azul, cuyo murmullo se oye por debajo del peñasco de altura de 50 metros, en el que está situado Vrbnik. Lo primero que verá de lejos es el campanario de la iglesia parroquial de la Asunción de la Virgen Maria, y entonces llegarán las murallas del castillo de los Frankopan y las pequeñas casas de piedras, agrupadas como los racimos de la variedad žlahtina.

 

Al mencionar los cuentos de hada, eso no era una broma. Según las leyendas, en Vrbnik y en sus alrededores habitaban numerosas criaturas misteriosas. Entre ellos eran los malčić, hombres pequeños quienes solían hacer diferentes jugarretas. Uno de los cuentos los más conocidos es el de la casa en la calle Roč, donde un malčić reclamaba a los habitantes de la casa que le sirvan cada día los makaruni, un plato que en esta ciudad solía comerse solamente durante los días festivos.

 

En el laberinto de las calles estrechas y sinuosas de Vrbnik hay una calle especial. La Calle. Para pasar por la calle Klančič uno debe disponer de más destreza que para dar un paseo por avenidas grandes. No, no es muy grande. ¡Al contrario!

Klančić es una de las calles las más estrechas del mundo. Su parte la más estrecha mide un poco más de cuarenta centímetros de ancho. Le aconsejamos de medir su cintura antes de aventurarse a pasar por esta calle, para no encontrarse atascado y no se olvide a retraer el estómago.

Al pasar por los bloques medievales de piedra, que guardan miles de memorias y huelen al sol y al mar, seguramente va a pensar que se trata de una broma de los malčić. Quizás estas criaturas pequeñas crearon en Vrbnik una calle por la que solamente ellos puedan pasar. Esto sería completamente de acuerdo con su reputación.